El museo de sitio: Una necrópolis de los antiguos pobladores del valle de Quito
- carlos abril
- 21 nov 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 22 ene 2023
Un lugar extraordinario abierto en el año 2009, para conocer la historia del pueblo Quitu, su arquitectura funeraria y los materiales culturales que ocupaban.


El Museo de Sitio La Florida es un cementerio o Necrópolis de los arcaicos pobladores del Valle de Quito. Es un pequeño espacio edificado en el lugar mismo de los hallazgos arqueológicos.
La Florida muestra una edificación funeraria formada por diversas tumbas, que tienen forma de pozos profundos con cámara central. Se construyeron entre los años 200 D.C y 680 D.C. La inclinación funeraria de los antiguos pobladores del Valle de Quito se determinó por el símbolo de una vida después de la muerte.
Esto se lo puede visualizar en los ricos y bellos ajuares con los que sepultaban a sus muertos. Las decoraciones eran realizadas con concha spondylus, con diseños simbólicos en las cerámicas de los entierros y los elegantes trabajos de metal en los adornos de los muertos, hacen especular que los difuntos eran el vínculo entre las mitras y los familiares vivos.
A continuación, te mostramos un video en 3D, donde podemos visualizar el interior del museo:
Recorrido visual del modelado 3D del Museo de Sitio La Florida. Video: Daal Pro Sl
En este lugar les rendían un homenaje muy especial a los muertos, donde los familiares de los difuntos llegaban a dejar la comida que más les gustaba a las personas que se encontraban sepultadas.
Los enterraban en posición fetal, tal como un niño nace del vientre de una madre, es decir, que ellos indicaban que regresaban al vientre de la madre, la Pachamama, donde adoptaban la misma posición y todos miraban hacia el occidente, es decir que eran enterrados con la mirada al Volcán Pichincha, porque lo consideraban como morada de los dioses.
Cavaron agujeros profundos porque a los difuntos querían enterrarles cerca del agua para que se purifiquen y empiecen una nueva vida.

A los lugares de sepultura como este, venían desde sus domicilios trayéndole a su muerto, dándole un homenaje con danzas, llorando y tomando chicha, la manera de ellos trasladar al difunto era caminando y después descaminaban lo caminado, es decir, retrocedían hasta llegar al lugar de enterramiento, una vez que eran colocados los muertos en las tumbas, eran tapados con tierra agrícola que traían de los alrededores, debido a que al muerto lo consideraban como una semilla y que si se mezclaba con el agua terminaba en una nueva vida.

Una vez llegados al lugar, lo ubicaban y le ponían tierra agrícola dejando una tolita de tres metros aproximadamente, de alto donde además procedían a encender fuego para posterior retirarse a sus domicilios.
Los arcaicos quiteños fueron excelentes joyeros, desplegaron técnicas para derretir el oro, laminarlo, recortarlo y tallar, pactaban el cobre con el oro para producir objetos de cobre y realizaban adherencias con plata.

Con este tipo de cerámicas eran sepultados los Quitus, los que poseen diseños decorativos con forma de animales, humanos y aves. Dentro de las tumbas eran enterrados humanidades de distintas jerarquías.
Además, cuando los arqueólogos realizaron este descubrimiento de las tumbas, encontraron la presencia de espondylus, debido a que los habitantes de La Florida realizaban trueques con los pueblos de la costa ecuatoriana, intercambiando moluscos Spondylus, calcifer, caracoles, para la realización y confección de trajes que eran utilizados en los litúrgicos de las ceremonias fúnebres, mientras que de la sierra metales, alimentos, que eran derivados de los valles de Quito.
A pesar de ser un lugar poco conocido, alberga una gran historia cultural y llena de misterio, muy representativa para la ciudad.
Video del reportaje.









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